Una fracción de mi santuario donde suelo estar gran parte del tiempo trabajando, no es grande y si bastante agobiante pero tiene cuatro paredes y una mesa grande.
Las antenas vigilan.
Igual que las antenas de los televisores
tiendo a veces mis brazos para captar tu imagen.
Frío árbol de aluminio,
Y voy por la ciudad buscándote,
llamándote,
auscultando uno a uno los canales del viento.
Se me llenan los ojos de anuncios y señales,
de violencias ajenas, de misterios vulgares.
Pero tú no apareces.
Igual que las antenas de los televisores
tiendo mis fríos brazos de aluminio
en todas direccionespara ver si te encuentro.
Abro mi pecho acústico para oír tus palabras
que lleguen por mis brazosal corazón sonoro.
Pero tu voz no llega.
¿Dónde estás?
¿Por dónde pasa el río tembloroso de tu imagen?
¿Dónde estás?
No te encuentro. No capto
tu huella de luciérnagas.
Y me quedo en la noche
igual que las antenas de los televisores,
con mis rígidos brazos como árbol de aluminio.
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lunes 21 de septiembre de 2009
Desde un nido cualquiera.

A veces las ventanas de una casa solo están según algunos "para dar mas luminosidad a una habitación". Creo que están equivocados, hay más cosas que ver y que entran por la ventana, solo hay que tener paciencia y esperar.
La ventana es como el borde de un nido, puedes asomarte y ver que abajo hay diversidad de cosas y demasiados peligros para saltar del nido. Aunque podamos ver muchas cosas no se ven igual desde linea de tiera.
Un viaje largo...
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jueves 17 de septiembre de 2009
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